miércoles, 31 de diciembre de 2014

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Este blog ha estado más abandonado, que la exitosa carrera de Lucía Méndez, o el nuevo sencillo de Toñita de la Academia, sin embargo, hoy 31 de diciembre a las 9:02 de la noche se me ocurrió escribir, porque creo que es una de esas formas sinceras que tengo de dar gracias por todo esto que ha pasado, por las cosas buenas, las malas y las regulares. 



Siempre esbozo una sonrisa cada que pienso la inevitable frase: " Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes". Ese viejo "sabelotodo" siempre nos anda con sorpresas, si a principios de noviembre alguien me hubiera dicho que hoy a esta hora estaría solo acomodando la habitación de una casa que me ha recibido con mucho ánimo en esta nueva etapa para dejar todo listo para ir a brindar con mis papás y familia que son mi tesoro, sin duda, me hubiera reído en su cara, es más, no habría tenido reparo en hacerle un meme, tomarle una foto, subirla a Facebook o a etiquetar a todo mundo.


Sin embargo, aquí estoy, rodeado de mucha belleza, de una exacta combinación musical que me regala ese ánimo por escribir y dar las gracias a todas esas personas que hacen mi vida más especial al estar ahí, por su silencioso proceder, por su sonrisa sincera, por su llamada constante, que a pesar de mis desapariciones frecuentes, de mis no llamadas, de mis olvidos de cumpleaños, de mis regalos pendientes o simplemente de una falta de un "hola cómo estás", siempre están ahí, siempre están disponibles, para ayudarme en las buenas y en las no tan buenas. 

2014, fue sin duda un claroscuro, esa nueva oportunidad para abrir los ojos a la vida y descubrir que hay mucha, mucha belleza a mi alrededor, muchos amaneceres que nos hacen vibrar, que nos hacen sonreir, que nos hacen llorar y después esbozar una sonrisa al ver nuestros ojos de sapo. Podría escribir un libro con cada una de las historias especiales que tengo con cada uno de ustedes, mis amigos, mis hermanos, mis hermafriends, mis compañeros de vida, de obra y de vejez, sí porque aunque no quieran envejeceremos al mismo ritmo, aunque obvio, nada que el bótox, las cirugías y las maravillas del bisturí no puedan remediar. 


Gracias por haberme hecho reír, por dejarme llorar, por soportar mis llantos, mis risas, mis frustraciones, mis anhelos, mis esperanzas y traumas. Gracias por ser tan, tan especiales, Sabines diría " que Dios bendiga a Dios", yo escribo sin dudar: " que Dios los bendiga a cada uno de ustedes para que puedan seguir iluminando con su gracia y alegría a las personas que los rodeamos, porque aunque la vida es especial, su presencia, su sonrisa y su compañía la hace aún un plato mucho más especial. 

¡Feliz 2015! ¡Que comience la gozadera!
¡Los amo!











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