martes, 24 de noviembre de 2009

¡No a Tontolia no!

Es un poco ridículo ponerte a escribir un post, cuando sabes que tienes la medianoche como límite para enviar un artículo a tu investigador al que le has estado posponiendo el envío de tu información, y peor aún cuando sabes de sobra que todavía no es un hecho, pero realmente es indignante lo que sucede con la señorita Tontolia Güémez, y es que este es un caso conocido y sonado, pero sabemos que la realidad, es que en cada casa siempre hay una Tontolia como ella.

Y es que basta su sonrisa de niña boba para darse cuenta de lo evidente: ¡Tontolia es una gran niña y obvio que la voy a extrañar si se va a otro lado! Extrañar es una cosa subversiva cuando se trata de alguien a quien apenas conoces y sobre todo con quien se ha convivido muy poco, pero así es, si Tontolia se va, yo también (ah no verdad, de todos modos yo me voy, por gusto o no, pero bueno esa es otra historia

De cualquier modo, la señorita Tontolia, (Tontolina para los amigos) debe estar segura que se le quiere mucho, y se le desea lo mejor y siempre que esté aunado a un mejor futuro profesional, hasta las traiciones se entienden. Tontolia, de corazón todo el éxito del Universo, (aunque sea mucho decir, échale ganas y verás que te irá súper).

domingo, 22 de noviembre de 2009

Lo que un vaso de agua nos puede enseñar

Hace mucho que vivo engañado. Siempre, y ahora entiendo a la gente que dice, "mi tío, mi primo, mi papá, mi abuelito me enseñó que..." Reconozco que hoy yo estuve en el error, ya que no es un "vaso con agua", sino que de acuerdo a la DRAE la forma correcta de decir es "un vaso de agua", ya que esa preposición hace referencia a la pertenencia o al contenido del material.

Y aunque haya necesitado pedir "un vaso con agua" para que un buen amigo me sacara del error, me alegra saber que al menos no es correcto mi conocimiento sobre colectivos, y no me refiero precisamente a las HSH, sino más bien a los que nombran a un conjunto de cosas, objetos o seres agrupados, todo esto va, porque la palabra "gentes" no existe, ya que basta decir gente para aceptar y reconocer que se trata de un conjunto de seres humanos, es muy común escuchar en la calle y sobre todo en nuestro Yucatám más de una persona, utilizar de modo erróneo ese plural inexistente.


Pero bueno, ¿qué más le vamos a hacer? Mientras el método constructivista quiera hacer que los niños y jóvenes "aprendan por sí solos español y matemáticas", seguiremos viviendo en un país, donde la gramática, la ortografía y los números sigan siendo priveligio de unos cuantos, ¿interesante, no?

¡Quién reviviera a Sor Juana!

Mi madre siempre me ha enseñado que quien poco sabe, rápido lo suelta, y en el tema de Sor Juana Inés, soy uno de esos casos, sé muy poco de su vida, de su obra, de sus actos, y sólo recuerdo uno de sonetos, el más famoso, el más conocido y el más aplicable a mi vida hoy en día:

"Feliciano me adora y le aborrezco;
Lisardo me aborrece y yo le adoro;
por quien no me apetece ingrato, lloro,
y al que me llora tierno, no apetezco.


A quien más me desdora, el alma ofrezco;
a quien me ofrece víctimas, desdoro;
desprecio al que enriquece mi decoro,
y al que le hace desprecios, enriquezco.


Si con mi ofensa al uno reconvengo,
me reconviene el otro a mí, ofendido;
y a padecer de todos modos vengo,


pues ambos atormentan mi sentido:
aquéste, con pedir lo que no tengo;
y aquél, con no tener lo que le pido"
Sor Juana Inés de la Cruz

Y aunque me imagino que esta monja no estaba pensando precisamente en Lisardo o en Feliciano para escribir su post, pues seguramente estaba concentrada en que sus sílabras y sus palabras pudieran cumplir con las reglas del tan famoso soneto, esta historia de amar a alguien y que ese alguien no te ame, es más común de lo que parece.

Y la cabeza se me vuelve un retruécano cada que pienso en esos amoríos tontos, porque sólo inhiben pensamientos, actividades y prioridades que nos da la vida, y nos dejan frente a una computadora viendo lo que papá en el televisor y únicamente te dejan pensando en qué decidir, aunque al final del día uno sepa que no llegará a una conclusión, porque estas no existen, al menos en el amor no las hay.


Lo más probable es que Lisardo y Feliciano se sentarán esperando una respuesta y como todo, el cabello se caerá, la cintura se ensanchará, la piel se arrugará y de seguro Lisardo y Feliciano recordarán el pasado como una anécdota más que contar.

sábado, 21 de noviembre de 2009

"Yo creo que Inés quiere dormir sola aunque un regimiento se postre a sus pies

Pero no te extraño, pueden ser los años, o esos desengaños, ¡No sé porqué! Hoy me han dado unas ganas enormes de escuchar a Liliana Felipe o a Susana Zabaleta cantando a media voz esta canción, y aunque a decir verdad, nunca la entendí del todo (incluso me atrevo a afirmar que hasta hoy en día sigo en entenderla, creo que esta bola de emociones que siento me hacen sentir que hoy es eso lo que quiero escuchar.
Y es que a menudo cuidamos todo lo físico que a nuestro cuerpo le acontece, pero ¿cuándo nos preocupamos por lo emocional? Para algunas personas, como para mí, nos es fácil evitar demostrar ciertos sentimientos, pero ¿qué pasa cuando nuestra memoria de sonrisas diplomáticas se nos acaba? Es entonces cuando creo que debería decir: "Pero no te extraño, deben ser los años", aunque realmente así sea.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Anoche te soñé

Anoche te soñé, aún no entiendo porqué, para qué y cómo. Todo ha terminado ya y lo que quedan son sólo recuerdos de momentos pasados, los cuales hoy son únicamente referencia y no residencia. Sin embargo, te soñé, y lo hice cuando no quería hacerlo, cuando pude haber soñado con cualquier otra cosa, a pesar que pude no haber soñado.
Y desperté solo, entré a tu facebook, y no encontré nada, descubrí que nadie muere de amor, incluso tú. Todo estará bien y como siempre se retoma lo que se dejó inconcluso y se concluye lo que se dejó en el pasado.

lunes, 16 de noviembre de 2009

X'thobil: A pesar de todo, son felices


Desde que he estado trabajando en Save the Children, muchas cosas en mi vida han sido nuevas, para empezar, hacer algo a cambio de un recurso monetario, es algo nuevo, en segundo, ver que tu estatus crece, que la gente cree en ti y no se trata de una tarea, no es una calificiación, es una responsabilidad que las personas mayores llaman vida y por lo general estresa a las personas.

Ese mismo estrés produce calvicie en unos, insomnio en otros e incluso los más radicales presumen de padecer estreñimiento. Pero en todo ese ritmo, donde procuramos ir de un lado a otro, en el que sólo nos detenemos a dormir unas horas y a continuar pensando en los pesos, hay gente que realmente tiene motivos para vivir estresada.

Aunque no lo creamos posible, existe gente que realmente no sabe qué comerá mañana, es más estoy seguro que hay madres que no saben siquiera qué le darán de comer hoy a sus hijos. Y eso sí que es un motivo de estrés, y sin embargo, muchas de esas personas no lo están.

Este es el caso de la gente de las comunidades, de las comunidades más pobres, de las más necesitadas, de las más desprotegidas, que a pesar de todo son las más felices, porque han aprendido a vivir con lo que tienen, a disfrutar lo que tienen. Han aprendido el valor de disfrutar un parque en sábado, de jugar corriendo descalzos sobre el pasto y sobre el asfalto también.

Aprendido a tomar agua de pozo y a comer tortillas con sal y un poco de salsa de tomate todos los días. Hablan la maya y son felices. Ven televisión abierta en su televisor a colores de catorce pulgadas y sienten que la vida ha valido la pena. Las niñas sueñan con ser tan populares como Patito y las divinas, y los niños aspiran a ser tan atractivos como Mateo, y no se ponen a pensar en nada más.

¿Y sabes algo? A pesar de todo, son felices, puedes ver esa luz en su rostro y descubrir su inocencia y la pureza de su alma. Con haber vivido para ver eso y poderlo contar, me queda claro que el trabajo que he estado realizando, me ha pagado con creces el precio de mi trabajo. Trabajar para ellos, silenciosamente tiene sentido. Vivir tiene sentido. Hacerlo por otros mucho más.

¡Oh!... ¿Fue un sueño?


Era un niño. Tenía tan sólo 16 años. No sabía ni ahora sé con certeza qué es lo que quiero. Recuero que fui malo, muy malo. Nunca había visto llorar a nadie, y nunca conté las lágrimas que vi caer de tu rostro, y te pido perdón. Ahora ya no soy tan niño, ya se me cae el cabello como a tí. Mi estrés ya no es por tareas, ahora es por algo un poco más complicado que antes no comprendía, una cosa llamada vida, y que hace que la gente ande sin dejar de mirar el reloj.



Ayer descubrí que son muchos años, muchos vividos en silencio y sin nada qué decir. Tu silencio me asusta y el ponerme a pensar en ello aún más. Estoy seguro que no lo has superado del todo, estás bien a secas, igual que yo. No puedo decir nada respecto a lo que pasó anoche. Pero aún así sigo pensando que no estás totalmente cómodo.



¿Cuántos sueños pueden perderse en siete años? ¿Por qué reencontrarnos ahora? Y como me dijiste hay muchas cosas que no te gustan de mí, a mí me pasa lo mismo. Sé que la madurez debe llegar, sé que la madurez está en algún sitio, está cayendo como el rayo que ilumina el alba, pero por ratos se le olvida dónde queda el sur, como a todos.



Prometo no volver esto un sueño. Prometo no desaparecer como en el pasado, hacer que eso que nunca fue esta vez sea tan real a lo que siempre imaginamos, aunque estoy seguro que nuestras perspectivas no son las mismas, aunque eso sólo el tiempo lo dirá.




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