martes, 26 de enero de 2010

Te extraño tanto

No, no me gusta sentir esto, tan cerca de tí y tan lejos de tu corazón. No sé si mirarte casi a diario me hace bien, no entiendo si me ayuda o sólo ayuda a desconcertarme más. He decidido cambiar muchas cosas por tí y no me arrepiento, sin embargo, es extraña esta sensación.

Esta vez había prometido no precipitarme, pero ahora veo que no puedo, es prácticamente imposible madurar. Me imagino que uno de estos días tendré el valor suficiente para exigirte que decidas dar el paso, o de plano, hacerme a un lado.

domingo, 17 de enero de 2010

No debo, no quiero, no puedo

No debo sucumbir, no debo sentir lo mismo, no debo sentirme mal, no debo ser yo el que tome el peso emocional de lo que pasa, a veces la culpa realmente es de alguien más y uno debe hacer lo que una persona madura haría, pero a veces es tan difícil.
No quiero volver al pasado, no quiero regresar a la discusiones ni ponerme a pensar por dos o por tres, no quiero saber que pasaré una noche en vela por un pleito, no quiero dormirme con el teléfono en el oído y despertar con la sensación de haberme peleado toda la noche.
No puedo volver a sufrir como antes, no puedo fingir que nada pasa, no puedo poner de nuevo una sonrisa aparente para ocultar todo lo que en verdad siento. No puedo limitarme nuevamente a quedarme callado, a omitir mis problemas, no puedo, no puedo y no puedo.
Sé que más adelante sentiré nostalgia por esto, este adiós me dolerá en el alma y en el silencio sabré que a lo mejor no fue la más sabia decisión, pero mientras eso pasa, ahora quiero saber que soy yo, y que hoy al menos, merezco ser feliz.

Angeles en el cielo

"No sé porqué la gente se enamora de quien jamás se debe enamorar, dímelo a mí que llevo una hora maldiciéndote, ¿en dónde estás?"
Hace tiempo que no me sentía así, he estado tan acostumbrado a tener las cosas bajo control que ahora no sé qué sucede. Me queda claro que hay cosas que no debo ni deberé pensar, y otras tantas que no tienen porqué molestarme, pero desafortunadamente no puedo evitarlo.
 Tengo tantas ganas de correr, de volar, de acelerar las cosas pero no me atrevo, y no sé si al final seré yo el dañado. Algo tiene que ver el karma, sé que he lastimado a más de una persona con mis actos, con mis indecisiones, con mis actos de desidia e inmadurez. Ahora me toca a mí.
Me toca estar aquí, sentado pensando, intrigado con el qué hará, con la palabra en la boca y el corazón en las manos y la realidad es que aún no he sido capaz de darle la vuelta al pasado, por muchas veces que le he dicho "addio" el pasado no se va, únicamente se queda pegado en mi pecho como un estigma que me aprisiona y me envenena, y me lleva a hacer cosas que nunca imaginé.
Por eso digo, no entiendo porqué la gente se enamora de quién jamás debe, de quien no debería, y permite que el jinete que uno trae en la cabeza, se desboque con ese loco caballo llamado corazón.

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