domingo, 17 de enero de 2010

Angeles en el cielo

"No sé porqué la gente se enamora de quien jamás se debe enamorar, dímelo a mí que llevo una hora maldiciéndote, ¿en dónde estás?"
Hace tiempo que no me sentía así, he estado tan acostumbrado a tener las cosas bajo control que ahora no sé qué sucede. Me queda claro que hay cosas que no debo ni deberé pensar, y otras tantas que no tienen porqué molestarme, pero desafortunadamente no puedo evitarlo.
 Tengo tantas ganas de correr, de volar, de acelerar las cosas pero no me atrevo, y no sé si al final seré yo el dañado. Algo tiene que ver el karma, sé que he lastimado a más de una persona con mis actos, con mis indecisiones, con mis actos de desidia e inmadurez. Ahora me toca a mí.
Me toca estar aquí, sentado pensando, intrigado con el qué hará, con la palabra en la boca y el corazón en las manos y la realidad es que aún no he sido capaz de darle la vuelta al pasado, por muchas veces que le he dicho "addio" el pasado no se va, únicamente se queda pegado en mi pecho como un estigma que me aprisiona y me envenena, y me lleva a hacer cosas que nunca imaginé.
Por eso digo, no entiendo porqué la gente se enamora de quién jamás debe, de quien no debería, y permite que el jinete que uno trae en la cabeza, se desboque con ese loco caballo llamado corazón.

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