viernes, 10 de abril de 2015

Yo también soy Betty " La Fea"

Debo admitir que eso de ver telenovelas no es muy lo mío, aunque sí soy de esos que se fija en "el programa de moda" varios años después que sucedió y lo idolatra como un loco, algo así me ha pasado con " Yo soy Betty la Fea" la telenovela colombiana que según la valiosa literatura de otros blogs marcó todo un hito en ese país. 

A ciencia cierta, no puedo ni aplaudir ni refutar, porque en primera no soy colombiano y en segunda no la vi en su momento para entender todo el momento social en el que se hizo esta producción, así que me limitaré a hacer este post en función de lo que a mi me gusta de esta producción. 

Comienzo admitiendo que no sé quién es es Yolanda Rayo, la cantante que entona la canción principal de esta producción, ni sé cómo se escriba su apellido y menos si sea la "Ninel o la Alicia Villarreal" de Colombia, sólo sé que "también se dice de mi, de ti y de todos" y en muchas ocasiones todo lo que se dice es mentira, pero la gente lo dice para distraerse, para sentirse bien o simplemente para tener un tema de qué hablar. 

Y es que esta comedia involuntaria que describe hechos tan reales de nuestra vida diaria laboral, en la que nos encargamos de ponerles etiquetas a otros por el simple hecho de lo que nos parece, porque es más fácil identificar a "la fea, a la peliteñida, al doctor, al papito, a la impulsadora y a la anciana" que reconocer a la mujer luchadora, a la joven inteligente, al padre, al hermano y al amigo. 

Pero si algo marca este programa de televisión que finalizó hace más de 10 años es por la esencia de dejarse llevar. Todos los personajes se complican la existencia por una simple razón: nunca se atreven a preguntar de frente qué es lo que pasa, ¿por qué se dice tal o cual cosa de uno? 

No son capaces de preguntarse uno a otro ¿te puedo ayudar? ¿en verdad necesitas esto? ¿es cierto que estás embarazada? ¿usted dijo tal o cual cosa? Estas complicaciones tan simples, como la vida misma, son los que precisamente nos hacen amar cada vez más esta producción colombiana, pues al reírnos de las aventuras de Beatriz Pinzón, nos reímos de las historias que nos acontecen todos los días, de las veces que suponemos, que "chismeamos lo que le pasó al otro, sólo por lo que vemos", sin siquiera haberle preguntado.

Creo que lo que hace mágica la serie, es la honestidad, la simplicidad que tiene "Betty", su risa, su forma de pensar, de creer, de ilusionarse, de hacernos entender que la belleza no está en el exterior, sólo es mero caparazón. 

En fin, no sé qué pasará con la doctora, no sé si se quedará o no con don Armando, si se convertirá o no en la dueña de Ecomoda, sólo sé que en el fondo, yo también soy Betty aunque con un copete más de lado y sin unas gafas sin aumento, porque también " se dice de mi". 

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