viernes, 15 de mayo de 2009

Para la maestra que me ha dado la mejor lección: la de vida

Hoy es el día del maestro, uno especial y realmente importante para nosotros y para muchas culturas alrededor del mundo, pues la sabiduría popular ha reconocido que uno no es capaz de aprender en cabeza ajena, pero todo lo que sabemos es obra de un maestro.


Pero el día de hoy es precisamente más especial porque estoy a sólo unos cuantos días de terminar con un ciclo en mi vida, la carrera universitaria, y es el momento para agradecerle a toda esa gente que se esmeró para que yo pudiera hacerlo, darle las gracias a mis padres, a mis tíos, a mis profesores, a la gente que trabajó en mi casa, a las personas que prestaron su tiempo para cocinarme el almuerzo o lavar los platos en los que yo comía, o los que simplemente se alegran de mi futuro nuevo logro profesional.


Sin embargo, entre todas esas personas especiales hay una que destaca por ser más especial aún. Un ser humano al que estoy unido por un lazo de sangre indisoluble y que por el simple hecho de estarlo no necesitaría hacer un sólo mérito más para que yo lo amara con todas las fuerzas de mi ser, ese ser se llama Gretty, mi tutora de la vida.


A veces nos pasa que cuando la gente rebasa ciertos límites, no hay palabras suficientes para agradecer, no hay gesto que baste para compensar todo lo que uno ha aprendido con sus palabras, con sus regaños, con sus cariños o con sus chistes. Ningún regalo puede ser tan valioso o tan puro que pueda devolver todo eso que uno ha recibido.


Así como a Jaime Sabines le encanta Dios y como él mismo dice en esa poesía, que "Dios bendiga a Dios", sólo él sabe por qué caminos nos manda, y es el único que conoce todos nuestros miedos y nos pone en el lugar adecuado, con la gente adecuada, en el momento justo. Y desde la vereda en la que estoy parado el día de hoy y viendo el horizonte que me ha permitido el andar, me doy cuenta que la razón primordial que me puso en este camino, en esta universidad y en esta carrera, fue para realmente valorar a esa persona tan especial que tuve como maestra, para conocer más a ese ser humano que tuve en mi misma casa por casi veinte años y que de no ser por eso, jamás la hubiera conocido en su esplendor como lo hago el día de hoy, y jamás habría tenido la oportunidad de amarla como la amo.


A pesar que la admiración profesional que por esta maestra yo siento es mucha, en nada se compara con el incuantificable amor que le tengo por la persona que es, por todos sus defectos, por todas sus virtudes, por los ratos en los que se encuentra de buen y de mal humor; por las ocasiones en las que ha compartido conmigo sus sueños y por todas aquellas en las que he sufrido con ella por cosas que a veces no salen como uno espera.


Al final del camino sólo queda agradecer, sólo queda voltear hacia todos lados y mirar a esa gente a la que amamos y simplemente darle las gracias, expresarles aunque sea con palabras, con letras, con una flor con una canción, con un baile o con una sonrisa, lo especiales y lo importantes que son para nuestras vidas, y lo profundamente orgullosos que nos sentimos de tenerlos por profesores, por amigos, por hermanos.


Gretty, hermana mía gracias por todas tus enseñanzas, gracias por toda tu paciencia, gracias por todo el amor que sientes por mí. Te amo, espero que hoy y este día Dios te regale salud y felicidad a tí y a tu familia y quiero que sepas que hoy 15 de mayo, eres mi mejor maestra, mi mejor amiga, la tutora de mi vida, gracias por haber hecho estos cuatro años tan especiales, espero que Dios nos regale muchos más juntos.

Tu hermano que te ama y te admira Pepe


PD. "Cuando menos entiendas las cosas agradécele más a Dios nuestro señor, que sin darnos cuenta nos está poniendo escaleras para llegar hacia él"



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