lunes, 19 de diciembre de 2016

La generosidad

Apenas son las 11:31 de la noche, pero mi cuerpo se siento totalmente exhausto; ha sido un lunes de mucha tensión, mucho trabajo pero al final, de mucho aprendizaje. Cada día me convenzo más que la gente de la que menos espera es la que dona y hace cosas por los demás, sólo por eso, por los demás, aunque no sepan ni quiénes sean. 

Hoy le pedí a Mateo y Valentina que donaran un juguete, uno que realmente les gustara para la alegrar la vida de otros niños, que también quieren ser felices, pero a lo mejor no tienen la misma oportunidad económica que ellos. Vale, donó su castillo, un castillo que le trajo Santa el año pasado, eléctrico y con muchas princesas. Lo más bonito fue la frase: "lo voy a donar mami porque yo ya lo disfruté mucho, quiero que otra niña lo disfrute tanto como yo". 

Al final, no donó el castillo, porque su mami consideró que a Santa no le agradaría el gesto, sin embargo, donó dos muñecas que le encantan. A veces es tan difícil desprendernos de lo material, quitar toda la paja y dejar sólo la esencia, sólo lo verdaderamente importante. 

Cada día estoy más convencido que la generosidad no se mide en grandes acciones, si no en pequeños momentos, en actuar de modo sincero, sólo porque quieres y porque te nace hacer feliz a alguien más. 

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